En el ejercicio del derecho, notamos que muchos colombianos postergan la solución a sus crisis financieras por temor o desinformación. Existe la creencia de que declararse en insolvencia es un «fracaso», cuando en realidad es un derecho legal para reorganizarse y volver a empezar de nuevo.
Para ayudarle a tomar una decisión informada, hemos preparado esta guía que aclara qué es y qué no es la Ley de Insolvencia.
Lo que SÍ es la Insolvencia: Un salvavidas legal
La insolvencia es, ante todo, un proceso legal establecido en el marco jurídico colombiano que se adelanta ante una autoridad competente o un juez. Sus beneficios principales incluyen:
- Protección Integral: Permite detener embargos, procesos ejecutivos, cobros judiciales y suspende descuentos de nómina como libranzas o débitos automáticos desde el momento de su admisión.
- Negociación Justa: Es un procedimiento para ordenar y negociar deudas con bancos, cooperativas, entidades públicas y particulares, enfocándose principalmente en el capital adeudado.
- Ajuste a la Realidad: Permite reorganizar los pagos según la capacidad real del deudor, buscando siempre proteger el mínimo vital de la persona y su familia.
- Acompañamiento Profesional: Es un proceso que requiere acompañamiento jurídico y financiero para asegurar que el deudor recupere su estabilidad.
Lo que NO es la Insolvencia: Desmitificando el proceso
Para entender el valor de esta herramienta, es vital derribar los muros del miedo. La insolvencia:
- No es «desaparecer» las deudas sin consecuencias: No se trata de eliminar obligaciones automáticamente o evadirlas, sino de una reorganización responsable.
- No es la «muerte financiera»: Contrario al mito popular, no mancha su vida para siempre ni significa perderlo todo; al contrario, brinda una segunda oportunidad financiera.
- No es un trámite clandestino: No es un acuerdo «de palabra» o informal; es un proceso transparente con registro legal.
- No es solo para quienes no tienen ingresos: Es una herramienta para todo tipo de personas que necesitan recuperar su equilibrio económico.
¿Por qué elegir la ruta de la insolvencia?
El objetivo final de este proceso es la recuperación económica. Ya sea que el trámite culmine en un acuerdo de pago o en una liquidación patrimonial, el espíritu de la ley es evitar pagos imposibles y permitir que el ciudadano retome el control de su vida financiera.
Declararse en insolvencia no es una derrota; es el acto valiente de reconocer una situación para transformarla legalmente.
¿Se siente identificado con alguna de estas situaciones? En nuestra firma de abogados, le brindamos la asesoría necesaria para que este proceso sea su primer paso hacia la tranquilidad.
¿Le gustaría que analizáramos su caso particular para identificar qué deudas de capital podríamos empezar a negociar hoy mismo?